Felipe Olivera Choperena

BIOGRAFÍA TAURINA DE FELIPE OLIVERA

Aficionado desde niño, entre los 7 y 8 años de edad, asiste ala PlazaMéxicode la mano de su padre para presenciar su primera corrida de toros. En el cartel estaba anunciado Manolo Martínez, torero al que seguiría temporada tras temporada, tanto en el coso máximo de la capital mexicana como en plazas del interior del país.

El impacto que le causó la fiesta brava fue determinante, nunca más su diario acontecer se podría imaginar sin tener en cuenta el entusiasmo que le provocaba asistir a los festejos taurinos.

El fuerte vínculo con la tauromaquia ha sido y es el motor básico de su existencia. Los sueños constantes de convertirse en torero, que en su pensamiento fue forjando desde su niñez, pusieron los cimientos para crear la pasión más intensa que ha sentido durante su vida.

No se hizo profesional del toreo, pero si volviera a nacer mil veces, serían las mismas que soñaría e intentaría convertirse en torero. Como dijera Fernando Claramunt de sí mismo: “No soy un torero frustrado, sino un torero frustradísimo”. Eso sucede cuando no hay equilibrio entre los sueños y la realidad.

Felipe Olivera no toreó  lo que hubiese deseado durante su juventud y se llevará a la tumba esa frustración de no haberse convertido en matador de toros, que de todas las profesiones es la que más admira y respeta. Sin embargo desde lo más profundo de su interior, aún con su medio siglo de vida a cuestas, tiene una llamita encendida que lo hace sentirse torero y, en la medida de lo posible, busca encontrarse con alguna res brava para poder seguir alimentando ese sentimiento tan esencial para él.

Felipe-Olivera-006Felipe desengaña a la rutina diaria cuando tiene una cita en el calendario para torear en alguna fiesta campera; cuenta los días para que la fecha anhelada llegue y, una vez que está en el ruedo, el reloj deja de tener sentido alguno. Las horas ya no se miden de forma común, el tiempo adquiere nueva dimensión: dejan de ser las tres y quince de la tarde, para convertirse en tres naturales y un remate de pecho.

Y mientras Felipe Olivera pueda seguir acumulando esos instantes de eternidad, podrá seguir justificando la razón de su día a día.

Abreviando podemos enumerar lo que ha sido su paso por el medio taurino:

  • Primer alumno mexicano enla EscuelaTaurinade Madrid.
  • Tuvo participación en la tienta que, con motivo del fin de cursos, se llevó a cabo en la plaza dela Escuelade Madrid. Ello aconteció el 6 de noviembre de 1977. Como invitado de honor del evento estuvo presente el maestro Domingo Ortega. La intervención de Felipe Olivera fue durante la cuarta vaca, después de que toreó José Cubero “Yiyo”.
  • Participó enla FeriaNacionaldel Novillero del año 1979 en la plaza de toros “La Movida” en el Estado de México.
  • Ha toreado en el campo bravo acompañado de amigos que viven la misma pasión y ahora que ya no tiene edad para soñar con convertirse en profesional, es cuando más continuamente le ve la cara a las reses bravas.
  • Ocho años fue coordinador editorial de la Revista Matador que editaba Rafael Cué (escribiendo semblanzas, crónicas y artículos de opinión).
  • Ha colaborado para diversas empresas en la organización de eventos taurinos.
  • En abril de 2006 viaja a España para torear en una fiesta campera en Carmona, a media hora de Sevilla.
  • Actualmente y desde el año 2007 colabora en la organización de novilladas enla Plazade Toros Arroyo. Se encarga de la redacción del programa que se distribuye en cada festejo y coordina la información que que se envía a la prensa taurina en general.
  • Ha colaborado en la redacción de tres anuarios taurinos (Revista Matador) de la Temporada Grande de la Plaza México en las ediciones: 2009-2010, 2010-2011 y 2011-2012.
  • Una de sus más grandes satisfacciones fue haber cortado una oreja, en calidad de aficionado práctico, en un festival realizado el 26 de febrero de 2011 en la Plaza de Toros Arroyo.

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